Un nacimiento marcado por la tierra y la luna Nací sobre la hierba, como ternero en el campo, una noche de luna llena, en el jardín de mi casa. Sin saber que llegarían las drogas y la indiferencia social. Nacer así, como nacen los terneros en las manadas de cría, siempre ha sido un orgullo para mí. La infancia sin regalos y la espera eterna A mi casa nunca llegó ese señor que le dicen Santa Claus, decía mi madre que era por el camino tan malo, su coche llenito de regalos no podía ingresar hasta ahí. Por eso para mí, Santa Claus fue sinónimo de un viejo vagabundo que por pereza de caminar, deja a los niños más pobres del mundo sin un regalo. De mi niñez recuerdo, un carro hecho de madera, con una carreta que era una lata de sardina y unas coyundas de cuero colgando de un clavo, siempre a la vista. La luna, el atardecer y la laguna si, pero Santa nunca llegó. La luna, el atardecer y la laguna si, pero Santa nunca llegó. Por la ventana observaba atento, hasta caer la noche, año tras año, hasta llegar a sentir odio por Santa Claus. Una sonrisa dañina y un dedo me señalaba, como un integrante más de los niños malos que no quiere Santa Claus. Indiferencia: el peso del juicio y la vergüenza Las drogas llegaron una noche tan negra como la desgracia misma, traían puesto como chaleco, la indiferencia social. El flagelo de las adicciones me llevó a solas con el monte, me daba vergüenza ver de frente a la gente buena, esa que camina muy cerca del altísimo. Dicen que la gente que va a misa tiene la cara limpia como la hostia que besa el padre, en cambio mi rostro estaba sucio como un terrón del camino. El juicio social es más severo que el juicio divino, dura más. Ellos tenían la potestad de emitir un juicio severo sobre mí: jale, jale de aquí, recuerdo que me decían y desde su gloria me enviaban al mismo infierno. Las personas que publican en redes sociales, que aman a Dios, no se me parecían en nada a Cristo y muchas veces he visto al demonio vistiendo cruces. Lo más difícil de superar para la gente mala, es la indiferencia prolongada de la gente buena. La noche en que brotó la esperanza Pero una noche de luna llena, la esperanza me retoño, como una rosa pateada por la angustia, creció regada con un gesto bueno y se me convirtió en libertad y en libros. Ingresa a la sección De Cerca y Personal y descubra todos los detalles sobre nuestro programa de televisión, así como la manera de formar parte de él Maynor Sánchez Alvarado Escritor Aliado estratégico de Fabián Zolo e invitado del programa De Cerca y Personal