¿Cómo quieres ser tratada o amada?

Tú y yo le enseñamos al mundo cómo queremos ser tratados o amados, sabemos que las acciones hablan más fuerte que las palabras. Nosotros le modelamos al mundo la clase de trato que aspiramos tener. Stephen Chbosky, nos lo recuerda en su novela y film, “Las Ventajas de Ser Invisible”, con su memorable frase “Nosotros aceptamos la clase de amor que creemos merecer.” 

Desde una perspectiva de fe, Jesús mismo nos enseñó esto al resumir todas sus enseñanzas en dos principios: Amar a Dios sobre todas las cosas y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. En el segundo principio la palabra clave es el COMO. Ese «como» es sinónimo de reciprocidad, equidad, justicia, balance y mutuo respeto. En otras palabras, nos recuerda que el amor es una calle de doble vía donde damos y recibimos el afecto. El problema surge cuando cambiamos ese «como» por MÁS O POR UN MENOS porque deja de ser amor y se convierte en otra cosa; ya que el amor no se mendiga ni hace daño.

Desarrollo de adicciones

Cuando amamos a alguien o algo más que a nosotros mismos, ese «amor» deja de ser saludable y se transforma en obsesión, adicción, dependencia o codependencia. La dependencia y la adicción surgen cuando creemos que no podemos vivir sin aquello de lo que dependemos.

Podemos desarrollar dependencia hacia sustancias, ya sean legales o ilegales, incluyendo la comida. También podemos volvernos adictos a ciertas actividades como el trabajo, las apuestas, las compras, la pornografía, los videojuegos o la tecnología. Además, la dependencia puede manifestarse en relaciones afectivas o sexuales, generando vínculos poco saludables.

Es importante reconocer que existen adicciones primarias y secundarias, y al trabajar en la principal, las secundarias pueden activarse o intensificarse. Por eso, abordar la raíz del problema es clave para lograr una verdadera recuperación.

Un rol de «salvador» que no corresponde

En el caso de la codependencia, esta consiste en depender de qué dependan de mí. La persona codependiente confunde el amar con depender como nos los dice Walter Riso en varios de sus libros y al tener una autoestima dañada o distorsionada, no cree ser lo suficientemente amable o “querible”, por lo que  busca compensarlo siendo necesitado.  Compra el afecto haciendo cosas para los demás y le cuesta decir que no o poner límites. Dice que sí a todos y que no a si mismo, porque de esto depende que lo quieran, acepten o valoren.  El codependiente asume el rol de salvador, mesías, superman, mujer maravilla o chapulín colorado y de esta manera mendiga el afecto. Pero aquí no termina la historia. 

La persona que ama en exceso suele atraer o gravitar hacia quien ama MENOS. Cuando alguien se coloca en el centro de su propio universo, priorizando su bienestar sobre el de los demás, se vuelve egoísta, egocéntrico y, en algunos casos, narcisista.

El narcisista se convierte en su propio dios, incapaz de amar verdaderamente a otros porque está demasiado absorto en su propia imagen. Ve a quienes lo rodean como meros súbditos y solo se siente a gusto con aquellos que lo adoran o exaltan. Si no recibe la admiración que espera, adopta el papel de víctima y culpa a los demás por su situación o circunstancias.

Nadie nace dependiente 

Al final de la historia, la persona que ama más termina persiguiendo a quien ama menos, mientras que quien ama menos tolera o acepta a la otra solo por conveniencia o beneficio. Y aquí radica una verdad fundamental: esto no es amor, porque el amor no se mendiga ni causa sufrimiento; sin embargo, existe una buena noticia: nadie nace codependiente; se aprende a serlo. Muchas veces, crecemos observando a alguien que asumía el rol de «salvador» en su entorno: en la familia, con los amigos, en la pareja o incluso en el trabajo. De niños, pudimos interpretar que para ser amados debíamos hacer lo mismo.

La mejor parte es que, si la codependencia es un comportamiento aprendido, también puede desaprenderse. Un buen punto de partida es un proceso de 12 pasos para personas codependientes, que permite reconstruir la manera en que nos relacionamos y reencontrarnos con un amor propio sano y equilibrado.

Hasta la próxima:

Alex Grant

Aliado estratégico de Fabián Zolo e invitado del programa De Cerca y Personal.

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